Para mí, esta fiesta exclusiva catalana fue genial; un día entre libros y rosas dentro de una marea humana por la ciudad.
Los puestos que llenaban las calles incluyeron libros, rosas de varias formas, colores y materiales (incluso para aprender a hacer tu propia rosa). Había un ambiente vivo, colorido y extraordinario. Esta fiesta única atrae a todos a las calles y hace que parejas, familiares y amigos se regalen rosas. No había ninguna mujer sin una.
Pasé el día con un amigo que me contó acerca de costumbres, por ejemplo, que hoy en día las mujeres también reciben libros aunque la rosa sigue siendo la clave. Por lo que se refiere a los libros, es para festejar el día internacional de los libros y recordar el fallecimiento de Shakespeare y Cervantes.
Pasamos por las calles antes de las 5 de la tarde, así evitamos el gentiío que hizo colapsar las Ramblas.




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